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Una alternativa para el fundraising: Financiamiento colectivo ¿Lo conoces?

TanzaniaPrograma hidrosanitario de Ingeniería sin Fronteras en Tanzania. Foto Flickr: Ingeniería sin Fronteras

En un escenario en el que las ayudas a ONG de los ministerios, comunidades autónomas, ayuntamientos y obras sociales de las cajas de ahorros están cada vez más secas, la autofinanciación parece el salvavidas de muchas organizaciones. Disponer de una buena base social es, ahora mismo, la única garantía de continuidad, pero muy pocas ONG han preparado el terreno para vivir solo de sus socios.

Los gestores de las ONG, de todas, intentan remar para acercarse al donante, al ciudadano anónimo comprometido dispuesto a sumarse a un proyecto que merezca la pena. Y ya no vale el “Hazte socio” o el “Dona”, a secas. Hay mucha competencia, el “mercado” está lleno de proyectos, de buenas ideas y de mejores intenciones. La diferencia está en los que saben cómo llegar y pueden llegar y los que ni saben ni pueden.

Los departamentos de marketing bullen para captar socios, ya sea en la calle, a través del llamado “Diálogo directo”, ya sea vía carta, telemarketing, email, redes sociales… En un entorno tan competitivo, empiezan a surgir nuevas vías, nuevas fórmulas para solucionar viejos problemas: el crowdfunding (financiación colectiva) para proyectos solidarios  asoma la cabeza para intentar convencernos de que cualquiera, con una pequeña aportación, puede cambiar la vida de muchas personas.

En España, Lánzanos es el mejor y más asentado ejemplo de plataforma de crowdfunding. Y, dentro de Lánzanos, la Fundación Hazloposible ha abierto el camino para, en colaboración con diversas organizaciones, probar las posibilidades de éxito de esta vía alternativa. Arancha Cejudo es la responsable de proyectos emergentes de Hazloposible.

Debemos darnos cuenta de que hay mucha gente con muchas ganas de apoyar, con tiempo, con recursos, con conocimiento…pero tenemos que acercarnos a ellos, comunicándonos de otra forma. Tenemos que dejar de usar estándares de comunicación del siglo pasado. El reto de las ONG, además de la financiación, es transmitir lo que somos, porque eso te deja hacer cosas.

El modelo de participación en este tipo de proyectos es sencillo: la ONG fija un objetivo económico (no debe ser muy ambicioso), presenta  el proyecto para el que pide las donaciones y determina un periodo máximo de participación. Si al terminar el plazo no se ha cubierto el objetivo, no se cargan los importes comprometidos a ninguno de los donantes. Es una forma de que el usuario se sienta parte del proyecto y de sus fines.

Funcionan los proyectos que sean tangibles, que tengan cara, que sean finalistas: “Financio una escuela para 30 niños en el barrio tal o material para residencia de ancianos”…Funcionan los proyectos que sientes, los que apelan a emociones. Todo lo alejado de la racionalidad.

Arancha afirma que es una forma de conectar a las ONG con un nuevo público, los usuarios más activos de internet, los bloggers, los tuiteros, pero que también es fundamental comunicar el proyecto a los socios, involucrarles en algo nuevo, en algo que, además, pueden viralizar, compartir. Y, todo, siempre con la imagen como principal argumento para enganchar.

Son proyectos que o son visuales o no son. Un video, unas fotos, una actualización de cómo va el proyecto… y si vas a construir un pozo en África, como hicimos con Ingeniería sin Fronteras, la gente quiere ver el pozo, pero también quiere ver lo que hay alrededor. No todas las entidades están dispuestas a incluir fotos del beneficiario. Uno de los retos es ese: cómo comunicamos a nivel de imágenes.

Hasta el momento, de cuatro tentativas, tres han acabado en éxito:

El reto es convencer a las organizaciones de que el crowdfunding es más que una vía de encontrar financiación, es innovación, es posicionamiento…

A muchas no les compensa, a otras les compensa por hacer la prueba. Esto es una mezcla de visibilidad de proyecto, de hacer otras cosas; si son 150 o 200 donantes, son personas que luego puedes acercar a tu base social. Las ONG siempre nos quejamos de que nadie nos escucha, nadie se acerca a nosotros, que somos siempre los mismos. Aquí, además de conseguir fondos, te abres a la sociedad y das información directa.

La Fundación Hazloposible tiene previsto lanzar su propio portal de financiación colectivo a la vuelta del verano: una plataforma para todo el sector social. En países como EE.UU. o Inglaterra, este tipo de proyectos están más arraigados, tienen una cultura de la participación mucha más fuerte que aquí, pero merece la pena intentarlo, ¿no?

No dejes de echar un vistazo a las principales plataformas de Crowdfunding en EE.UU. y, especialmente, al mejor ejemplo de perfil solidario, Firstgiving y al de carácter socio-educativo Donorschoose.

Fuente: LaInformación.com

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